Feb 27 2008

Desafortunadamente no todos nuestros amigos pudieron estar hoy en el recinto del Concejo de Medellín en las horas de la mañana para presenciar este enorme triunfo que hoy embriaga de emoción a todos los defensores de animales de la ciudad y del país.

Medellín se declara CIUDAD CONTRARIA A ESPECTACULOS EN DONDE SE TORTUREN, MALTRATEN O MATEN ANIMALES. El peso simbólico de esta declaración gestada por Alvaro Munera (nuestro concejal animalista) y la gran mayoría de los concejales, es sin duda enorme.
Sin perjuicio de que este Acuerdo no vaya a modificar la ley taurina (es increíble que hasta la tortura se encuentre de jure permitida) ni mucho menos la execrable permisión que sobre estos espectáculos existe en la ley 84 de 1989 (Estatuto anti crueldad animal), se evidencia como la realidad excede al “derecho”, aunque derecho puedan llamarse estos remedos de ley que han sabido erigirse para favorecer intereses de un oprobioso grupo.
En fin, el análisis de los entuertos jurídicos sobre la barbarie no me interesa hoy, como si me interesa el reconocer la fuerza de los activistas en Medellín, la solidez del compromiso de Alvaro Munera y del buen tino del Concejo.

Nunca creí que al interior de esta corporación legislativa fueran a existir tantas muestras de solidaridad y sobre todo de sensibilidad frente a los dramas que tanto denunciamos, estamos hablando de los circos con animales, el coleo, las riñas de gallos, la tauromaquia, etc (la tortura y la barbarie nunca son taxativas). Pocas veces uno puede sentirse orgulloso en calidad de elector, pocas veces se vive para ver como una decisión se torna histórica.
El día de hoy es histórico, se acabe o no la tauromaquia, se acabe o no la tortura que precede las “monerías “de los animales en los circos, la declaratoria de Medellín como ciudad contraria a esta clase de prácticas cavernarias deja un espacio para la esperanza en una causa que muchos de manera ingenua relacionan con una especie de romanticismo y de craso idealismo. Si nuestra ciudad hoy se declara contraria a esta serie de aberraciones (permitidas por la ley) tendrán que evidenciarse consecuencias pedagógicas en este sentido y por supuesto, la alcahuetería y el patrocinio de estas prácticas con dineros públicos (nuestros impuestos) se deberán terminar, tal fue el tenor de los artículos aprobados, ojala para emulación del resto de ciudades de Colombia y Latinoamérica.

Supimos que ayer en la plaza de toros de Medellín, un toro con sus dos patas delanteras rotas, se arrastró por la arena en la demostración más brutal de dolor. Quizá este noble animal y el sufrimiento que la masa ebria de crueldad y pasodoble no quiso mirar, haya encontrado en lo que hoy se surtió, su justo homenaje.

www.LaTortura.es

Feb 27 2008

www.Tu.tv

Feb 27 2008

El proyecto supone la creación de un depósito seguro de cultivos alimentarios.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en el Círculo Polar Ártico, quedó hoy oficialmente inaugurada en una ceremonia en la que se depositaron 100 millones de simientes procedentes de un centenar de países de todo el mundo.

El proyecto, impulsado por el Gobierno noruego, el Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos y el Banco Genético Nórdico, permite la creación de un depósito seguro de bancos de duplicados de semillas de cultivos alimentarios, asegurando su supervivencia frente a fenómenos como el cambio climático y catástrofes naturales.

Situada cerca de Longyearbyen, en una isla del archipiélago noruego de Svalbard, la bóveda bautizada como “del fin del mundo” o “Arca de Noé”, ha sido excavada a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca, impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y la crecida del nivel del mar.

El primer ministro noruego, Jens Stoltenberg, y la premio Nobel de la Paz 2004, la activista keniana Wangari Maathai, fueron los encargados de colocar en su interior las primeras semillas, variedades de arroz de 104 países.

En la ceremonia, a la que acudió el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, Stoltenberg calificó la instalación de “bloque fundamental de la civilización humana”, mientras que el director del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos, Cary Fowler, habló del recurso “más potente” para afrontar amenazas como el cambio climático o los déficit de energía, alimentos y agua.

La bóveda acogerá inicialmente 268.000 muestras distintas de semillas -de una capacidad total de 4,5 millones de muestras y unos 2.000 millones de simientes-, que han sido guardadas en paquetes sellados dentro de cajas cerradas herméticamente en cada una de las tres habitaciones en que se divide la cámara acorazada, situada al final de un corredor de 125 metros.

Las semillas permanecerán almacenadas a una temperatura de -18 grados Celsius, que garantiza una baja actividad metabólica y un perfecto estado de conservación durante siglos; en caso de fallo eléctrico, el “permafrost” ártico (capa permanentemente helada) del exterior actuaría como refrigerante natural.

Veinte instituciones de todo el mundo han enviado muestras para participar en el proyecto, entre ellas, el mexicano Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), el colombiano Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y el Centro Internacional de la Papa (CIP) de Perú.

La bóveda acogerá semillas de cerca de noventa cultivos como la alfalfa, espárrago, judía, cebada, albahaca, acelga, zanahoria, lenteja, tomate, cebolla, patata, guisante, espinaca, trigo y arroz.

Se trata de variedades poco frecuentes o tipos tradicionales producidos en países en desarrollo, excluyendo árboles frutales y plantas medicinales, así como organismos genéticamente modificados.

Sólo en caso de que todas las fuentes de semillas de ese tipo hayan sido destruidas o se hayan agotado podrán ser extraídas del almacén, a no ser que los países donantes -que son los propietarios de las simientes- así lo requieran.

El Gobierno noruego ha asumido la construcción de la instalación, presupuestada en unos 50 millones de coronas noruegas (6,4 millones de euros; 9,4 millones de dólares), mientras que el transporte de las semillas y el mantenimiento futuro de la bóveda correrá a cargo del Fondo Mundial para la Diversidad de Cultivos.

Vía: Publico.es

Feb 25 2008

Extenso artículo-reportaje firmado por Sandrine Morel : “Los contaminados de Huelva”. Subtítulo: “En el corazón de una de las reservas naturales más bellas de España, los vertidos industriales, auténticos nidos químicos y radioactivos, habrían provocado numerosos casos de cáncer”.

“A pesar de todas las alertas, el gobierno andaluz no se mueve. Rechaza emprender un estudio epidemiológico y remite a los ‘llorones’ a los técnicos. ¿Qué hacer frente a las industrias de Huelva, reagrupadas en el seno de la poderosa Asociación de Industrias Químicas y Básicas de Huelva (AIQB) cuya cifra de negocios se eleva a seis mil millones de euros? Este conglomerado ha proporcionado más de un millón seiscientos mil euros en impuestos ‘medioambientales’ a la comunidad andaluza y con sus 6.700 empleados directos, blande sin pesar el espectro del paro”.

“Los habitantes de Huelva vuelven los ojos hacia el extranjero: hacia Greenpeace. La asociación ecológica ha solicitado al Parlamento europeo que se realice un estudio epidemiológico ‘neutral’ en Huelva. Todos esperan saber los resultados dentro del presente año. Desde ahora en adelante, la condena a Fertiberia parece ineluctable . Todo el mundo está convencido de que, tarde o temprano, tendrá que acabar con sus vertidos. ¿Cuándo? Los abogados de la empresa negocian ya un cese progresivo de la actividad en los próximos diez años. Mientras tanto, la fábrica continúa arrojando sus residuos radioactivos en uno de los estuarios más bellos de España”.

FUENTE Y POSIBILIDAD DE COMENTARIOS:

http://hebdo.nouvelobs.com/hebdo/parution/p2259/articles/a367048.html

Vía: Noticias 24 Horas

Feb 25 2008

Greenpeace ha celebrado la entrada en vigor del etiquetado eléctrico como un triunfo de la campaña “Queremos saber… para poder elegir”, impulsada por ecologistas, consumidores y sindicatos desde 2003. A partir del próximo mes de abril, todas las compañías eléctricas tendrán que acompañar las facturas de una etiqueta, con un diseño uniforme y oficial, que indique con claridad el origen de la electricidad vendida al consumidor y el impacto ambiental producido en su generación.

No obstante, Greenpeace pide que en la próxima Ley de Energías Renovables, que todos los partidos prometen, se refuercen las exigencias para calificar el impacto ambiental en el etiquetado eléctrico y se cierre la puerta a cualquier intento de “engaño verde”.

“Ahora tendremos un etiquetado eléctrico estándar, con lo que los consumidores podrán recibir la información fiable sobre el origen de la electricidad que compran, condición necesaria para ejercer su derecho a elegir” -ha declarado José Luis García Ortega, responsable de la campaña de Cambio Climático y Energía de Greenpeace España-. “Las compañías eléctricas que pretendan engañar al consumidor con energía falsamente verde lo van a tener más difícil”.

El etiquetado eléctrico finalmente aprobado recoge los principales requisitos básicos propuestos en el informe de Greenpeace El etiquetado eléctrico. ¿De dónde viene la electricidad que consumimos?:

* El etiquetado contiene la información sobre el origen de la electricidad definido con un listado estándar de fuentes de energía.

* La información sobre el impacto ambiental se presenta con un formato ranking de menor a mayor impacto, de fácil interpretación. Lamentablemente, el menor impacto considerado no será el cero, sino simplemente el inferior a un 35% de la media nacional.

* El contenido y formato de la etiqueta es estándar a nivel nacional para permitir la comparación entre proveedores y la elección de los consumidores.

* Para garantizar la veracidad de los datos, la elaboración y verificación de este etiquetado corresponde a un organismo independiente, la Comisión Nacional de Energía.

Greenpeace lamenta que la Comisión Nacional de la Energía (CNE) haya rebajado los criterios para calificar el impacto ambiental de la energía en la etiqueta, para contentar a las grandes empresas consumidoras de energía (contrarias a que el etiquetado eléctrico indique el impacto ambiental de la energía). Finalmente, la clasificación de “mínimo impacto ambiental” (nivel A) aparecerá en cualquier etiqueta cuyo nivel de emisiones de CO2 o de residuos radiactivos producidos sea inferior a un 35% de la media nacional, y el nivel B en las que estén por debajo del 65%. En la propuesta original de la CNE, el nivel A exigía que emisiones y residuos estuviesen por debajo del 5% y el nivel B por debajo del 50% de la media nacional (existe hasta el nivel G, que sería el más contaminante). La propuesta de Greenpeace es que el nivel A se aplique únicamente a las etiquetas en que las emisiones de CO2 y los residuos radiactivos sean cero, ya que esto es perfectamente posible con cualquier energía renovable.

Otro grave defecto del sistema aprobado es que deja abierta una peligrosa puerta al “engaño verde”. Una empresa que quiera edulcorar artificialmente la etiqueta de la energía que vende, para hacerla parecer más limpia de lo que realmente es, podría hacerlo simplemente adquiriendo “papelitos” (garantías de origen) que alterarían la combinación de energías que se ve en la etiqueta sin tener que haber cambiado en nada la energía que realmente está suministrando.

A pesar de todo, el etiquetado eléctrico ha quedado mucho mejor de lo que inicialmente pretendía el Ministerio de Industria, cuyas primeras propuestas permitían a las compañías inventarse la etiqueta que indique el origen de la electricidad, con lo que los consumidores no podrían comparar entre lo que les ofrecen distintas compañías, y lo que es peor, equivaldría a haber legalizado el engaño “verde” de las eléctricas. Las primeras propuestas de Industria no establecían una etiqueta uniforme, ni en su forma ni en su contenido, con lo que cada compañía eléctrica podría presentar como quisiera la información sobre el origen de la electricidad que venden. Además, según dichas propuestas, esa etiqueta no tendría que contener la información sobre el impacto ambiental de la electricidad suministrada ni habría ningún órgano independiente que controlase la fiabilidad de la información proporcionada. Finalmente, la aprobación de la Ley de Impulso a la Productividad introdujo una enmienda obligando al Gobierno a modificar sus pretensiones, para exigir un formato uniforme de la etiqueta eléctrica.

Vía: Greenpeace España

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