Nov 30 2007

Un juez federal ha exhortado a España y a la empresa estadounidense Odyssey Marine Explorations a que lleguen a un acuerdo de confidencialidad que le permita a Odyssey revelar a las autoridades españolas los detalles del naufragio y del tesoro, mientras mantiene la información secreta al público. La compañía no ha revelado el lugar donde halló el barco hundido del que extrajo el tesoro, valorado en 500 millones de dólares (más de 300 millones de euros).

España ha interpuesto varias demandas ante los tribunales de Florida, alegando que tiene derecho al tesoro si es que el mismo o la nave hundida pertenecieran a España, o bien si el tesoro hubiese sido extraído de aguas territoriales españolas.

Al mismo tiempo, el juez rechazó el acuerdo de confidencialidad que propuso Odyssey a España para facilitar información detallada sobre el tesoro hallado en mayo, informó James Goold, el abogado que representa al Gobierno español.

Goold explicó que el juez encargado del caso “no aprobó la petición de confidencialidad” que Odyssey exigía al Gobierno español antes de acceder a la información suministrada al tribunal de Tampa, en la que se especifica el lugar exacto del tesoro, entre otros detalles.

Indicó que el magistrado, una vez revisada la propuesta de la compañía de exploración marina estadounidense, señaló que “no era aceptable” ese acuerdo de confidencialidad y agregó que el juez tampoco aceptó mociones que “piden acciones contra el Gobierno de España”. En consecuencia, el juez Mark A. Pizzo propuso que ambas partes trabajen conjuntamente con objeto de llegar a un acuerdo de confidencialidad aceptable.

El presidente de Odyssey, Greg Stemm, manifestó en una breve declaración remitida que en la audiencia su empresa expresó claramente su disposición “a compartir información sobre los tres sitios (de exploración) una vez que se haya establecido el acuerdo de confidencialidad”.

“Estamos satisfechos por la preocupación mostrada por el magistrado Pizzo acerca la protección y seguridad de los sitios” donde se hizo las búsquedas de los tesoros, afirmó Stemm. Al mismo tiempo, manifestó su satisfacción de que el juez haya pedido a España y a Odyssey “que trabajen conjuntamente para redactar un acuerdo de confidencialidad que sea aceptable para ambas partes”.

La siguiente audiencia pública, previa a un juicio, ha sido fijada para el 10 de enero en el Tribunal Federal de Tampa (Florida, EEUU).

La empresa Odyssey, con sede en Tampa, solicitó en agosto pasado ciertas compensaciones al Gobierno español por las perdidas que dice sufrió como consecuencia de “las obstrucciones en sus operaciones”. Llegó a ser registrado en octubre por la Guardia Civil.

España reclama el tesoro de oro y plata

En los tribunales de Florida se libra una sórdida batalla legal entorno al pecio extraído por Odyssey en la operación denominada ‘Cisne negro’ y que España reclama con firmeza.

El pasado 18 de mayo la empresa Odyssey anunció el hallazgo de un tesoro valorado en más de 500 millones de dólares que, según el Ministerio español de Cultura, es un “cargamento extraído de un pecio de bandera española”.

Odyssey ha reiterado en numerosas ocasiones que se trata de un tesoro compuesto de monedas de plata y oro y otros objetos de valor que fue extraído “fuera de las aguas jurisdiccionales de España” y que ellos han cumplido con todos los requerimientos legales.

En una entrevistaen la sede de Odyssey en Tampa (Florida), Stemm, de 50 años, se mostró seguro y convencido de que las leyes internacionales están de su parte en el conflicto legal con España. Entonces expresó su convencimiento de que el acuerdo de confidencialidad por parte de España, para evitar que se conozca el lugar exacto del yacimiento, era de vital importancia.

Vía: Periodista Digital

Nov 30 2007

Txumari Alfaro: «La mala alimentación nos hace ser más déspotas, más agresivos»

El experto en medicina natural, que hoy pronuncia una conferencia en el Aula de Cultura de SUR, asegura que comer mal «altera» las conductas. Insiste en que la naturopatía no es alternativa al médico, sino paralela

Asegura que cuando apareció por primera vez en la pequeña pantalla con ‘La botica de la abuela’ (1996), pocos sabían lo que era el hoy tan demandado aloe vera. Txumari Alfaro (Arguedas, Navarra) se convirtió en los 90 en un comunicador de moda rescatando la sabiduría popular en recetas tradicionales y naturales que podían desde curar el reuma hasta mejorar el cutis. Ahora, reparte sus conocimientos en libros y conferencias por toda la geografía española. Hoy lo hará en Málaga, en el Aula de Cultura de SUR, donde además de hablar de ‘Medicina en la cocina’, presentará su último libro ‘Un cuerpo para toda una vida’.

-Hoy pronuncia la conferencia ‘Medicina en la cocina’, ¿la cocina es una buena consulta médica?

-Más bien es el taller de la salud, porque cuando una persona está cansada, tiene hambre, siente malestar o, al contrario, bienestar, va a la cocina. Es donde nos reparamos y donde cocinamos la salud o la enfermedad. Allí, tomamos agua, nos alimentamos, nos hacemos los tratamientos farmacológicos… Pero además, es donde cocinamos los alimentos que nos llevamos a la boca, que es por donde entra la salud o la enfermedad.

-Hay mucho desconocimiento sobre estos temas, ¿no cree?

-Por supuesto. Yo no quiero que las personas me hagan caso, sino que les pique la curiosidad para que investiguen, estudien y estén en poder del conocimiento.

-¿Considera que los naturópatas molestan a los médicos?

-Creo que sienten que se les hace competencia desleal. Yo nunca digo que hay que dejar de ir al médico, jamás: el médico es tu mejor amigo y su tratamiento el mejor remedio. Pero hay veces que se les molesta de forma innecesaria, porque quién dice que una pequeña faringitis no se puede curar con una infusión de tomillo, miel y limón. O una diarrea, aunque sea fuerte, cómo no la vas a quitar con una infusión de rabos de cereza. Pero esto no es alternativa al médico, es paralela.

-¿Cuándo hay que ir a la medicina convencional y cuándo a la natural?

-El diagnóstico tiene que hacerlo un médico. Ahora bien, el tratamiento puede venir de un naturópata.

-Algunos de sus remedios pueden resultar curiosos, como el uso de la orina para distintos fines. ¿Usted ha comprobado la efectividad de todos ellos?

-Sí, claro. La urinoterapia choca muchísimo, pero en China hay 35 millones de personas que lo practican. En los países orientales forma parte de su propia cultura.

-¿Por eso se conserva usted tan bien?

-Gracias. Sí que es cierto que a la larga cuando uno no fuma, no abusa del alcohol, no toma excesivamente dulces, no come carne… tiene que reflejarse en una mejor calidad de vida. Se trata de que los años que vayamos a vivir los vivamos con una buena calidad de vida y teniendo un buen sentido de la justicia. Porque no imagina lo que la alimentación puede enturbiar y modular la justicia.

Carne, azúcar y alcohol

-¿Hasta qué punto influye?

-La mala alimentación nos hace ser más déspotas, agresivos, más tiranos, ser más racistas… Si una persona toma tres whiskys, su percepción cambia. En esa misma medida, el que come mucha carne, dulces, envasados, enlatados… está tomando alimentos que no tienen vida. Es una persona que tiene menos resistencia a la enfermedad y eso hace que su mente se altere. La alimentación cambia nuestra percepción. Tener salud, en lo psíquico, es estar siempre alegre y de buen humor, tener claridad de ideas y rapidez de acción, y tener un alto sentido de la justicia. Y esto último, si comes mucha carne, si tomas mucho alimento conservado, congelado, dulces… se altera.

-Pero la carne es necesaria…

-¿Eso quién lo dice? Se puede vivir sin carne. Yo no digo que no se consuma carne, sino que no se abuse de ella. La carne crea agresividad.

-¿Qué podemos encontrar en su libro ‘Un cuerpo para toda la vida’?

-La respuesta a una pregunta que me hacían una y otra vez en los foros en los que he participado: dónde podemos encontrar todo esto que usted nos explica. Reúne cuatro libros, porque hablo de alimentación, de salud, del taller donde tenemos que llevar nuestro cuerpo a reparar, cómo envejecer con salud, incluso hablo de alimentación para personas con distinto tipo de sangre. Es un libro para leerlo.

Vía: Diario Sur

Nov 29 2007

Hace algunos años publiqué un artículo en Entre las Especies titulado “La Otredad de los Animales” (Otoño 1988). En este artículo instaba que debíamos plantearnos cuestionamientos fundamentales sobre la manera en que nosotros, los defensores de los animales, los concebimos realmente para evitar contribuir con las mismas actitudes que buscamos cambiar. Una pregunta que debemos hacer concierne nuestra tendencia a depreciarnos a nosotros mismos, a los animales, y nuestras metas cuando hablamos ante la prensa y el público. Muchas veces nos “disculpamos” por los animales y por lo que sentimos por ellos. En Entre las Especies, argumenté, “Tan ansiosos estamos de no alienar a nadie de nuestra causa, y al vivir en un mundo que ve a los otros animales tan diferentes que nosotros dudamos de nosotros mismos a veces, y tendemos a presentarlos ante la Corte disculpándonos por ellos, adornándolos para que parezcan más humanos, más capaces, más damas y caballeros, capaces de dominar el Ameslan (Lenguaje de Señas Americano) en seis idiomas…”

Nos disculpamos de muchas maneras. En más de una ocasión, los defensores de los animales me han dicho que el público nunca se va a interesar por los pollos, que la única manera de lograr que la gente deje de comer pollos es concentrándose en cosas como la salud y el medio ambiente. Sin embargo, el tomar esta visión derrotista es realizar la profecía. Si nosotros, los que hablamos por los animales decidimos de antemano que nadie se interesará realmente por ellos, estaremos enviando ese mensaje al público. Si insistimos en que otros nunca se interesarán por los pollos proyectamos el sentimiento de, “no creo que pueda preocuparme mucho por los pollos.”

Esta actitud negativa sobre los pollos encarna el modo apologético de discurso en los derechos de los animales. Es el “ya sé que sueno como loco, pero…” como nos acercamos al público. Si nos disculpamos por los otros animales, debemos preguntarnos por qué lo hacemos. ¿Es una expresión de duda? ¿Una estrategia deliberada? De cualquier manera, yo creo que la retórica de disculpas daña nuestro movimiento tremendamente. A continuación algunos ejemplos de lo que me refiero.

1. Asegurando al público, “No te preocupes. El vegetarianismo no se impondrá de la noche a la mañana.” Debemos preguntarnos; si estuviéramos luchando por que termine la esclavitud humana, el abuso de menores, o alguna otra opresión creada por humanos, ¿buscaríamos aplacar al público o a los ofensores reasegurándoles que la ofensa continuará por mucho tiempo y que sólo estamos tratando de eliminarla gradualmente? ¿Por qué en lugar de defender el vegetarianismo, no lo afirmamos?

2. Actitud condescendiente hacia los animales: “Claro que son sólo animales. Claro que no pueden razonar como nosotros lo hacemos. Claro que no pueden apreciar una sinfonía ni pintar ninguna obra de arte, pero…” De hecho, pocas personas viven sus vidas de acuerdo a la “razón”, o aprecian sinfonías, o pintan obras de arte. Como seres humanos no sabemos lo que se siente al tener alas o levantar el vuelo desde el interior de nuestro cuerpo ni qué se siente al vivir naturalmente en el fondo del océano. Nuestra especie representa una pizca de la experiencia del mundo, sin embargo, miramos condescendientemente todo lo que está afuera de nuestro dominio.

3. Comparar animales adultos competentes con bebés humanos o personas con incapacidad mental. Esto es una extensión de la número dos. ¿Podemos honestamente creer que todas las otras criaturas de la tierra tienen una vida mental y rangos de experiencias comparables a capacidades humanas degradadas y las sensaciones de bebés recién nacidos? Excepto dentro del sistema legal, donde todas las formas de vida indefensas contra la agresión humana deben de clasificarse conjuntamente y ser defendidas en un terreno similar, esta analogía es arrogante y lógicamente absurda.

4. Empezar una oración con, “Ya sé que estos animales no son tan bonitos como otros animales, pero…” ¿Acaso le dices a tu hijo, “ya sé que Bill no es tan bonito como Tom, pero aún así tienes que jugar con él”? ¿Por qué imponer una conclusión predeterminada en la mente de las personas? ¿Por qué siquiera sugerir que la apariencia física y las nociones convencionales de atracción son relevantes a cualquier cosa que ocurre en una relación?

5. Dejarnos intimidar por frases como “lo dice la ciencia”, “los productores saben más” y cargas de “antropomorfismo”. Nos relacionamos con otros animales a través de la evolución. Nuestros juicios empáticos reflejan este hecho. No se requiere de ninguna credencial especial para saber que, por ejemplo, una gallina confinada a una jaula de alambre está sufriendo, o imaginar lo que siente comparado con las gallinas que viven al aire libre en el campo. Nos han dicho que los humanos somos capaces de saber casi todo lo que queremos saber — excepto lo que se siente al ser una de nuestras víctimas. Necesitamos tener confianza intelectual en esto, y no someternos a las deficiencias epistemológicas, cinismo, y tácticas de intimidación de los que sacan provecho de todo esto.

6. Dejar que los del otro lado identifiquen y definan lo que somos. Una vez oí en una protesta en un matadero de pollos a un manifestante decirle a un miembro de la prensa, “Estoy seguro de que Frank Perdue piensa que somos un grupo de excéntricos locos por preocuparnos por los pollos, pero…”. Pregúntate a ti mismo: ¿importa realmente lo que piensan los Frank Perdues de este mundo? ¿Te imaginas a Frank Perdue parándose en frente de la cámara diciendo, “Yo sé que los defensores de los derechos de los animales piensan que soy un excéntrico loco, pero…”?

7. El tener que “comprobar” que nos interesamos por las personas también. La siguiente vez que alguien te rete sobre no interesarte por las personas, pregúntales que es lo que están haciendo ellos por ellas. Contesten lo que contesten, diles “Pero ¿por qué no trabajas en _________? ¿No te preocupas por _________?”. Nos interesamos profundamente por muchas cosas; sin embargo, no podemos dedicar nuestro tiempo y energía a todas ellas. Debemos enfocar nuestra atención y dirigir nuestros recursos. Además, el buscar agrandar la capacidad humana por la justicia y compasión es interesarnos y trabajar por las personas.

8. El necesitar minimizar o encubrir nuestra preocupación por los animales y el abuso de animales. Esta es una extensión de la número 7. Para seguir en acorde con la necesidad de reconocer los eslabones de la opresión y la indivisibilidad de las preocupaciones de la justicia social, es imperativo que reconozcamos que el abuso de animales es un problema humano que es tan serio como cualquier otro abuso. Por desgracia, las víctimas de los homo sapiens son una legión. Como individuos y grupos, no podemos dar el mismo tiempo a cada categoría de injusticia. Debemos ir hacia donde nos lleven las fibras de nuestro corazón, y hacer lo mejor que podemos con la seguridad de que es necesario para cambiar al mundo.

La retórica de la disculpa en los derechos de los animales es una extensión de las “contribuciones inconscientes a la propia ruina”, descritas por el psicólogo infantil, Bruno Bettelheim*. El señaló que las víctimas humanas muchas veces “colaboran” inconscientemente con el opresor en la vana esperanza de ganar su favor.

En la lucha por los animales y sus derechos en contra de la colectividad opresora humana, asumimos el rol de víctimas indirectas. Disculparse por este rol es traicionarnos profundamente a nosotros mismos. Debemos entender por qué y cómo puede suceder esto. Como Bettelheim explicó, “Pero al mismo tiempo, el entender la posibilidad de tales contribuciones inconscientes hacia nuestro propia ruina también nos abre el camino para hacer algo sobre la experiencia - principalmente, prepararnos mejor para luchar en el mundo externo contra las condiciones que pueden inducirnos inconscientemente a facilitar el trabajo del destructor”.

Debemos prepararnos de esta manera. Si sentimos que debemos disculparnos, disculpémonos pero con los animales, no por ellos.

*Bruno Bettleheim, “Unconscious Contributions to One’s Undoing” (Contribuciones inconscientes a la propia ruina), Surviving and Othher Essays, Vintage Books, 1980

Este discurso se dio el día 10 de Julio de 1994 en el Séptimo Simposium Anual Internacional Sobre los Derechos de los Animales de The National Alliance for Animals, celebrado del 8 al 10 de Julio de 1994, Washington Dulles Marriot.

Traducción: Karla Torres
Publicado en International Vegetarian Union: www.ivu.org

Vía: Vegetarianismo.net

Nov 29 2007

El dato se publica unos días antes de la reunión de Bali: Las emisiones de gases que provocan el calentamiento global cayeron un 1,5 por ciento en EE.UU. en 2006 por el buen tiempo, el alto precio de la energía y el uso de gas natural para generar electricidad, según informó hoy el Gobierno. En total, las fábricas, automóviles y chimeneas del país expulsaron 7.076 millones de metros cúbicos de gases nocivos, principalmente dióxido de carbono, de acuerdo con la Agencia de Información Energética.

La caída con respecto a 2005 responde a una bajada en medio punto porcentual en la demanda de energía, debido a un invierno cálido y un verano fresco, que dieron un respiro a las calefacciones y los aparatos de aire acondicionado, así como por el alto precio de la energía.

Además, las plantas térmicas usaron más gas natural, el carburante fósil que menos contamina, y más fuentes de energía renovables, explica el informe.

Aún así, las emisiones de gases nocivos para el planeta han aumentado un 15,1 por ciento en Estados Unidos desde el nivel de 1990.

Los países industrializados, con la excepción de Estados Unidos y Australia, se comprometieron en 1997 en el marco del Protocolo de Kioto a reducir sus emisiones hasta 2012 en un 5,2 por ciento de forma colectiva con respecto al año 1990.

Al tiempo que en 2006 Estados Unidos contaminó menos, su economía creció un 2,9 por ciento.

Por ello, la intensidad en la emisión de gases que provocan el efecto invernadero, es decir, el nivel de contaminación ocasionada por cada unidad de actividad económica, cayó un 4,2 por ciento, según el informe del departamento de Energía.

BUSH CELEBRA EL DATO

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, celebró este dato en una declaración en la que destacó que se trata de la mayor bajada de ese índice desde 1985.

“Esto nos coloca muy bien para lograr del objetivo que establecí en 2002 de reducir la intensidad de emisión de gases invernadero en un 18 por ciento en 2012″, dijo Bush en su comunicado.

El presidente ha rechazado aceptar límites obligatorios al nivel de contaminación que genera Estados Unidos, el mayor emisor de gases que ocasionan el calentamiento global, algo que sí reconocieron la mayoría de los países avanzados al ratificar el Protocolo de Kioto.

La próxima semana se iniciará en Bali (Indonesia) una cumbre de la ONU para establecer el marco de las negociaciones de un tratado que sustituya al pacto de Kioto, que vence en 2012.

Bush señaló en su comunicado que en ese encuentro Estados Unidos colaborará con otros países “para llegar a un consenso sobre una hoja de ruta de Bali”.

Sin embargo, reiteró que la reducción de las emisiones debe hacerse “de una forma que no socave el crecimiento económico”.

Vía: Buenos días planeta

Nov 29 2007

LOS INTERNAUTAS YA PUEDEN PONER NOMBRE A UNA BALLENA A TRAVÉS DE LA PÁGINA WEB DE GREENPEACE.

Mientras tanto, el buque Esperanza persigue a la flota ballenera japonesa desde su salida de puerto para impedir que cacen más de mil ballenas en aguas del Santuario Ballenero Antártico.

Greenpeace ha solicitado a todas las personas interesadas en la conservación de las ballenas que se unan a su campaña contra la caza de ballena que Japón planea llevar a cabo de forma inmediata en aguas antárticas. Para ello ha puesto en marcha una página web en la que los internautas pueden poner nombre a una de las ballenas que se encuentran en peligro por los planes de Japón.

A comienzos de agosto, Greenpeace, en colaboración con los científicos de los centros Cook Islands WhaleResearch y Opèration Cètacès de las Islas Cook y Nueva Caledonia que investigan las yubartas del Pacífico Sur puso en marcha “El Gran Viaje de las Ballenas”, un proyecto para seguir vía satélite el viaje de estos grandes mamíferos desde las cálidas aguas tropicales del Pacífico Sur hasta las heladas aguas del Océano Antártico en la Antártida en busca de alimento.

El proyecto, que ha proporcionado información muy valiosa sobre los desplazamientos y destinos migratorios de las yubartas procedentes de pequeñas poblaciones las Islas Cook y Nueva Caledonia, continúa ahora que la flota ballenera japonesa se dirige también hacia el Santuario Ballenero Antártico para llevar a cabo sus investigaciones “científicas” y letales. Sus planes para esta temporada incluyen cazar 50 rorcuales comunes, especie en peligro de extinción, 50 yubartas, también en peligro, y 93 rorcuales aliblancos.

Greenpeace ha propuesto a todos los seguidores del proyecto que pongan nombre a una de las 19 ballenas cuyos desplazamientos han sido seguidos a través del ordenador. La competición de nombres está abierta hasta el próximo día 30 de noviembre .

La página “El Gran Viaje de las ballenas” de Greenpeace en la que además se puede poner nombre a la ballena se puede acceder desde:

www.elgranviajedelasballenas.org

Vía: Ecototal

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