Apr 14 2008

El ‘Plan Renove de Electrodomésticos’ ha logrado en sus primeros treinta días de implantación en la Región de Murcia la sustitución de casi 5.000 electrodomésticos de alto consumo energético por otros considerados “ecoeficientes”, según informa el Gobierno regional en un comunicado. En concreto, este programa, que puso en marcha la Consejería de Desarrollo Sostenible y Ordenación del Territorio a través de la Agencia de Gestión de Energía de la Región de Murcia (Argem, ha permitido que se gestionen las ayudas para la compra de 4.800 electrodomésticos ecoeficientes, lo que ha supuesto ya un desembolso de 400.000 de los 1.482.549 euros del presupuesto inicial. El consejero Benito Mercader destacó que así se sustituyen “frigoríficos, congeladores, lavadoras y lavavajillas antiguos que consumen más electricidad y son más dañinos para el medio ambiente”, lo cual demuestra, en su opinión, que los murcianos “quieren contribuir a que los hogares sean medioambientalmente sostenibles”.

Según señaló, el ‘Plan Renove de Electrodomésticos’ ha despertado un gran interés por parte de los ciudadanos de la Región y de los establecimientos, y prueba de ello es que 285 ya se han adherido al programa. Uno de los requisitos para poder beneficiarse del programa, que prevé sustituir un total de 18.000 electrodomésticos, es que la instalación del aparato se realice dentro del territorio de la Comunidad Autónoma. Los aparatos sustituidos son retirados por los Sistemas Integrados de Gestión desde los establecimientos para su posterior reciclaje. Como novedad, Mercader explicó que se acaba de poner en marcha un programa informático con el fin de agilizar la gestión de las ayudas y también para que los vendedores realicen sus operaciones por internet, “lo que facilita el proceso de concesión de ayudas de 85 euros por electrodoméstico”. Las ayudas las gestiona la Agencia de Gestión de Energía de la Región de Murcia y se enmarcan en el convenio suscrito con el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE).

Vía: EcoNoticias / EP

Apr 14 2008

La receta de los expertos para combatir los incendios estivales incide en invertir en prevención buena parte de los recursos millonarios que se destinan, sin éxito, a extinción.

Los incendios de verano se apagan en invierno. Una frase acuñada durante años que, con matices, sigue siendo cierta, ya que pone el punto en la llaga: la prevención. Los fuegos no se producen si alguien no enciende la llama y ése es el primer paso de la prevención: combatir a los pirómanos, los fuegos intencionados y las quemas descontroladas de pastos, según explican los ingenieros de Montes y otros expertos. “Hay que tener el buen gusto de no hacer fuego en el monte”, resume el director general del Medio Natural de la Consejería de Medio Ambiente del Gobierno de La Rioja, Miguel Urbiola. La receta para evitar los incendios provocados pasa por invertir en educación, en vigilancia de montes y en personal que ayude a los ganaderos a quemar los rastrojos con control.

El secretario general del Colegio Oficial de Ingenieros Forestales, Raúl de la Calle, apunta que es necesaria más educación ambiental y una prevención integral con los ganaderos. “Hay que llegar a acuerdos con los ganaderos para que la Administración ayude a quemar los matorrales para obtener pastos de forma contralada y se evite que se expanda”, reclama. El director general para la Biodiversidad, José Luis Herranz, señala que hay 14 cuadrillas trabajando con los agricultores y ganaderos en el norte y centro peninsular.

Además de por las quemas incontroladas de pastos, los fuegos se pueden originar en barbacoas, como el de Riba de Saelices (Guadalajara) de julio de 2005. “En muchos casos han sido los propios ayuntamientos las que las han colocado y es un error, porque al campo hay que ir con la lata de sardinas”, afirma el consejero de la Junta de Decanos del Colegio de Ingenieros de Montes, Gabriel Leblic. Para impedir el fuego en el monte es imprescindible, a juicio de Leblic, “una vigilancia disuasoria en zonas de riesgo”. Lamenta que es “una tarea casi en desaparición”, porque la guardería forestal es insuficiente, y apunta que en Galicia, por ejemplo, sólo hay cuatro agentes forestales para toda la comunidad.

Extinción versus prevención
Los expertos opinan que ha llegado el momento de dejar de aumentar los recursos destinados a extinción e invertir más en prevención. “Hay tantos medios de extinción que invertir más no supone mayor eficacia en reducir el número de incendios, pero sí queda mucho por hacer en prevención”, indica De la Calle.

Leblic dice que es “una barbaridad” la cifra de helicópteros disponibles y “los millones que se dedican a extinción, sin que se haya conseguido un descenso proporcional”. El decano del Colegio de Ingenieros de Montes de Valencia, Eduardo Rojas, coincide: “Se dedica tanto a extinción, las tres cuartas partes, que está descompensado respecto a prevención”.

Para la campaña de este verano, el Ministerio de Medio Ambiente ha presupuestado 30,9 millones de euros en actuaciones de prevención, vigilancia y sensibilización (un 83% más que en 2004) y otros 61,3 millones a medios de extinción, un 60% más que en el último año del Gobierno del PP. Una parte de la prevención son trabajos de silvicultura.

En ellos lo primero es conocer el terreno y la vegetación de la zona porque cada monte requiere un tratamiento. En unos son necesarias las podas, apertura de cortafuegos, clareos y caminos de acceso; en otros, sensibilizar a la población. Rojas lamenta que cada año se hagan actuaciones de propaganda y que no haya coordinación entre los departamentos de medio ambiente y agricultura de las CCAA. Lo necesario, a su juicio, es que se dé continuidad a las actuaciones, que los montes se cuiden como los viñedos.

Rojas indica que no son necesarias las repoblaciones, porque los montes están en expansión, pero sí la extracción de biomasa (leña), un aprovechamiento que se hace en los países del norte de Europa.

Saber extinguir los incendios depende en parte del tipo de especies y la orografía del terreno. En los bosques pluriespecíficos (con más de una especie) la propagación de las llamas es menor y en los pinares, las piñas pueden ayudar a la propagación de las llamas, al explosionar y diseminar sus semillas como lanzallamas.

Por otra parte, los ingenieros piden que desaparezca la temporalidad de los contratos del personal de extinción para que haya una especialización y que, durante el invierno, las cuadrillas puedan dedicarse a prevención y educación. Herranz, del MMA, apunta que antes de 2011 habrá profesionales todo el año.

“En España hay 17 maneras de hacer frente a los incendios, e incluso en áreas compartidas, como el caso de Madrid y Segovia, cada comunidad tiene su propio sistema”, se queja Leblic. Los especialistas reclaman más coordinación y cohesión territorial.

Vía: Publico.es

Apr 11 2008

La organización ecologista Greenpeace advirtió hoy que la tala masiva de árboles en los bosques boreales canadienses puede crear una “bomba de dióxido de carbono” con la emisión de hasta 186.000 millones de toneladas de ese gas.

El bosque boreal canadiense ocupa una gigantesca extensión de 5,45 millones de kilómetros cuadrados, el 53 por ciento de la superficie total del país y más de 10 veces superior al tamaño de España.

El informe dado a conocer hoy por la organización ecologista también advierte de que las consecuencias de la destrucción de esta masa arbórea serían de gigantescas proporciones, ya que podría provocar la emisión de 186.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Esta cantidad, que es 27 veces superior a las emisiones mundiales de CO2 generada cada año por la combustión de combustibles fósiles, está almacenada en árboles y, sobre todo, en el suelo sobre el que crecen los bosques boreales.

Segun Elizabeth Nelson, investigadora de la Universidad de Toronto y coautora del informe, “más de dos terceras partes del carbono (un 83 por ciento) almacenado en el bosque boreal se encuentra en el suelo”.

Nelson añadió que “cuando la cubierta forestal es retirada, el suelo se deteriora y emite dióxido de carbono adicional durante meses, años e incluso décadas”.

Hoy en día, cada año las compañías madereras talan unos 9.000 kilómetros cuadrados de bosque boreal, incluidos 68 kilómetros cuadrados para la construcción de carreteras y otras instalaciones necesarias para la explotación de estos recursos.

Pero, según Greenpeace, alrededor de 36 millones de toneladas de dióxido de carbono son liberadas cada año por la tala de esta superficie, más de lo que emiten todos los coches que circulan por el país.

Christy Ferguson, portavoz de Greenpeace, declaró a Efe que pese a estudios como este, las autoridades canadienses defienden que la explotación del bosque boreal tiene consecuencias positivas para el cambio climático.

“Los gobiernos canadienses, tanto a nivel federal como provincial, y el sector de los productos forestales están promoviendo una visión totalmente falsa de los efectos de la tala de árboles en el medio ambiente”, dijo Ferguson.

El año pasado, el Ministerio de Recursos Naturales de Canadá emitió un informe en el que se asegura que la práctica totalidad del carbono almacenado por los árboles y el suelo del bosque boreal permanece retenido en madera y suelo después de su tala por lo que prácticamente no tiene incidencia en el cambio climático.

El informe señala que “las prácticas de gestión forestal no suponen emisiones sustanciales”.”

“Están equivocados. Cuando se estudia todos los datos científicos, prácticamente todos los aspectos de su argumento se revela como falso”, añadió Ferguson.

Greenpeace también dijo que entre 1970 y 1990 se ha duplicado el área de bosque boreal afectada por incendios forestales, lo que está aumentando la cantidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera cada año.

El informe revela que en la actualidad, cada año se pierden en incendios forestales 76.000 kilómetros cuadrados de bosque boreal, una superficie mayor que Irlanda o Panamá.

Desde hace años, Greenpeace realiza campañas periódicas contra las empresas que están explotando el bosque boreal, como la multinacional estadounidense Kimberly-Clark que produce la popular marca de pañuelos de papel “Kleenex”.

La organización ecologista denuncia que la inmensa mayoría de los árboles talados del bosque boreal canadiense, un ecosistema que se considera uno de los últimos grandes bosques inalterados y que ha evolucionado desde hace 10.000 años, son productos desechables.

“La mayoría son ‘kleenex’, papel de periódico, papel higiénico, publicidad impresa, papel de periódico y revistas”, señaló Ferguson.

Vía: EcoNoticias / Noticias Yahoo!

Apr 11 2008

Comisiones Obreras considera que a España le va a resultar muy difícil reducir las emisiones de gases de efecto invernadero si el modelo de transporte sigue basándose en la construcción de grandes infraestructuras que favorecen el uso del vehículo privado. El propio presidente del Gobierno en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, ha reconocido en el discurso de investidura que somos el país europeo con más kilómetros de autovías y autopistas. También somos el que más alejado se encuentra del cumplimiento del Protocolo de Kioto.

La puesta en marcha de más infraestructuras viarias de alta capacidad que el Gobierno central está licitando y proyectando supone abundar en la ineficiencia energética y en los problemas ambientales de nuestro modelo de transporte, basado predominantemente en la carretera, tanto para viajeros como para mercancías, en detrimento de otros modos más eficientes, como el ferrocarril.

Las emisiones de CO2 en el sector del transporte han aumentado en España en torno a un 80% desde 1990, mientras la industria lo ha hecho en un 40%, la mitad, aunque también muy por encima del 15% que nos permiten los compromisos de Kioto. Si no se da un giro claro hacia el desarrollo de infraestructuras que hagan más atractivo el transporte ferroviario -especialmente en los servicios regionales y de cercanías, que son los más usados por los trabajadores y los ciudadanos en general, así como en mercancías-, va a ser muy difícil reducir las emisiones en el sector del transporte.

Para que las emisiones en el transporte comiencen a reducirse es imprescindible una reorientación en la construcción de infraestructuras y la puesta en marcha de políticas de movilidad sostenible a través de una ley como la que ha propuesto CCOO. Dicha ley debe incorporar planes de movilidad urbana, en polígonos industriales y en empresas. También se deben desarrollar sistemas de intermodalidad y de pacificación del tráfico, así como políticas urbanísticas que no favorezcan la dispersión residencial, que induce a una mayor movilidad en las áreas metropolitanas.

España superó en 2005 a Francia en kilómetros de autovías y, recientemente, hemos superado a Alemania. Con el desarrollo de los planes de alta velocidad nos situaremos también en primera línea en este tipo de ferrocarril, pero en el resto de los servicios ferroviarios somos muy deficitarios y estamos por debajo de la media europea.

La construcción de autovías, además, no es muy intensiva en mano de obra, al realizarse predominantemente con maquinaria pesada. Para mitigar la pérdida de empleo que se está produciendo en el sector de la construcción CCOO propone, entre otras medidas, una adecuada orientación de la inversión pública para el desarrollo de planes de rehabilitación con criterios de eficiencia energética de viviendas y edificios públicos y privados. También debe haber palnes de inversión en la construcción de vivienda protegida y en las infraestructuras y edificios que se precisan para el desarrollo de la ley de dependencia, así como para los centros educativos y sanitarios.

Vía: Portal del Medio Ambiente / CCOO

Apr 11 2008

La mitad de todas las especies vegetales y tres cuartas partes de los vertebrados conocidos se concentran en unos pocos puntos calientes de biodiversidad, que apenas ocupan el 2,3% de la superficie del planeta. La isla de Madagascar, en el sureste de África, es una de estas exhibiciones de la naturaleza. Su fauna parece sacada de otra galaxia. El 80% de los animales malgaches no se puede encontrar en ninguna otra parte del planeta. La mitad de las especies de camaleón y todos los lemures del mundo están allí. Y en ningún otro lugar más.

En Madagascar, los científicos descubren nuevas especies a la misma velocidad con que otras se extinguen sin haber sido descritas. Para detener esta hemorragia, el Gobierno del país anunció, en 2003, su intención de triplicar las áreas protegidas, hasta alcanzar los 60.700 kilómetros cuadrados, el 10% de la superficie total del país. Pero, ¿cómo proteger una isla con 13.000 especies endémicas?

Un equipo internacional de 80 expertos ha solucionado el puzle planteado por el Gobierno de Marc Ravalomanana. Su trabajo, publicado hoy en Science, señala los puntos débiles que es necesario custodiar para proteger todas las especies de la isla. Los investigadores han utilizado un complejo algoritmo matemático para detectar las especies que requieren una atención prioritaria y han elaborado un mapa de carreteras de la biodiversidad sin precedentes.

Según la coordinadora del proyecto, Claire Kremen, de la Universidad de California, en Berkeley (EEUU), este proyecto marca un punto de inflexión en la historia de la conservación. “La conservación se ha centrado tradicionalmente en la protección de una especie o de un grupo de ellas a la vez, pero con ese enfoque tan individual no llegaremos a tiempo en nuestra carrera contra la extinción”, advierte Kremen.

Sanguijuelas y tormentas

Los investigadores han pasado tres años en la isla para recopilar todos los datos necesarios para su estudio. La orografía de Madagascar no se lo ha puesto fácil. El terreno es abrupto y hay pocas carreteras, por lo que, en muchas ocasiones, los investigadores estaban obligados a caminar 30 kilómetros para hacer el trabajo de campo. “Simplemente identificar las especies de la isla y determinar su localización es muy complicado”, señala Kremer.

“Hemos vivido durante meses en tiendas de campaña, soportando sanguijuelas y lluvias torrenciales, comiendo arroz y judías, para documentar la distribución de animales y plantas en un área específica. Cada dato está ganado con sudor”, añade con orgullo.

Gracias a este esfuerzo, los investigadores han clasificado como puntos prioritarios algunas zonas que, hasta la fecha, habían sido despreciadas en favor de las grandes extensiones arboladas, incluyendo bosques costeros y macizos montañosos en el interior de la isla. Según los científicos, existen colecciones de datos similares en otras partes del mundo, por lo que su método de análisis se puede exportar a otros núcleos de biodiversidad.

“Hemos pasado varios años de nuestras vidas recopilando estos datos y mucha gente se pregunta por qué, pero es gratificante saber que esta labor ha puesto a muchas especies en el mapa de la protección”, confiesa Kremen.

Vía: Publico.es

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