Apr 11 2008

La organización ecologista Greenpeace advirtió hoy que la tala masiva de árboles en los bosques boreales canadienses puede crear una “bomba de dióxido de carbono” con la emisión de hasta 186.000 millones de toneladas de ese gas.

El bosque boreal canadiense ocupa una gigantesca extensión de 5,45 millones de kilómetros cuadrados, el 53 por ciento de la superficie total del país y más de 10 veces superior al tamaño de España.

El informe dado a conocer hoy por la organización ecologista también advierte de que las consecuencias de la destrucción de esta masa arbórea serían de gigantescas proporciones, ya que podría provocar la emisión de 186.000 millones de toneladas de dióxido de carbono.

Esta cantidad, que es 27 veces superior a las emisiones mundiales de CO2 generada cada año por la combustión de combustibles fósiles, está almacenada en árboles y, sobre todo, en el suelo sobre el que crecen los bosques boreales.

Segun Elizabeth Nelson, investigadora de la Universidad de Toronto y coautora del informe, “más de dos terceras partes del carbono (un 83 por ciento) almacenado en el bosque boreal se encuentra en el suelo”.

Nelson añadió que “cuando la cubierta forestal es retirada, el suelo se deteriora y emite dióxido de carbono adicional durante meses, años e incluso décadas”.

Hoy en día, cada año las compañías madereras talan unos 9.000 kilómetros cuadrados de bosque boreal, incluidos 68 kilómetros cuadrados para la construcción de carreteras y otras instalaciones necesarias para la explotación de estos recursos.

Pero, según Greenpeace, alrededor de 36 millones de toneladas de dióxido de carbono son liberadas cada año por la tala de esta superficie, más de lo que emiten todos los coches que circulan por el país.

Christy Ferguson, portavoz de Greenpeace, declaró a Efe que pese a estudios como este, las autoridades canadienses defienden que la explotación del bosque boreal tiene consecuencias positivas para el cambio climático.

“Los gobiernos canadienses, tanto a nivel federal como provincial, y el sector de los productos forestales están promoviendo una visión totalmente falsa de los efectos de la tala de árboles en el medio ambiente”, dijo Ferguson.

El año pasado, el Ministerio de Recursos Naturales de Canadá emitió un informe en el que se asegura que la práctica totalidad del carbono almacenado por los árboles y el suelo del bosque boreal permanece retenido en madera y suelo después de su tala por lo que prácticamente no tiene incidencia en el cambio climático.

El informe señala que “las prácticas de gestión forestal no suponen emisiones sustanciales”.”

“Están equivocados. Cuando se estudia todos los datos científicos, prácticamente todos los aspectos de su argumento se revela como falso”, añadió Ferguson.

Greenpeace también dijo que entre 1970 y 1990 se ha duplicado el área de bosque boreal afectada por incendios forestales, lo que está aumentando la cantidad de dióxido de carbono emitido a la atmósfera cada año.

El informe revela que en la actualidad, cada año se pierden en incendios forestales 76.000 kilómetros cuadrados de bosque boreal, una superficie mayor que Irlanda o Panamá.

Desde hace años, Greenpeace realiza campañas periódicas contra las empresas que están explotando el bosque boreal, como la multinacional estadounidense Kimberly-Clark que produce la popular marca de pañuelos de papel “Kleenex”.

La organización ecologista denuncia que la inmensa mayoría de los árboles talados del bosque boreal canadiense, un ecosistema que se considera uno de los últimos grandes bosques inalterados y que ha evolucionado desde hace 10.000 años, son productos desechables.

“La mayoría son ‘kleenex’, papel de periódico, papel higiénico, publicidad impresa, papel de periódico y revistas”, señaló Ferguson.

Vía: EcoNoticias / Noticias Yahoo!

Apr 11 2008

Comisiones Obreras considera que a España le va a resultar muy difícil reducir las emisiones de gases de efecto invernadero si el modelo de transporte sigue basándose en la construcción de grandes infraestructuras que favorecen el uso del vehículo privado. El propio presidente del Gobierno en funciones, José Luis Rodríguez Zapatero, ha reconocido en el discurso de investidura que somos el país europeo con más kilómetros de autovías y autopistas. También somos el que más alejado se encuentra del cumplimiento del Protocolo de Kioto.

La puesta en marcha de más infraestructuras viarias de alta capacidad que el Gobierno central está licitando y proyectando supone abundar en la ineficiencia energética y en los problemas ambientales de nuestro modelo de transporte, basado predominantemente en la carretera, tanto para viajeros como para mercancías, en detrimento de otros modos más eficientes, como el ferrocarril.

Las emisiones de CO2 en el sector del transporte han aumentado en España en torno a un 80% desde 1990, mientras la industria lo ha hecho en un 40%, la mitad, aunque también muy por encima del 15% que nos permiten los compromisos de Kioto. Si no se da un giro claro hacia el desarrollo de infraestructuras que hagan más atractivo el transporte ferroviario -especialmente en los servicios regionales y de cercanías, que son los más usados por los trabajadores y los ciudadanos en general, así como en mercancías-, va a ser muy difícil reducir las emisiones en el sector del transporte.

Para que las emisiones en el transporte comiencen a reducirse es imprescindible una reorientación en la construcción de infraestructuras y la puesta en marcha de políticas de movilidad sostenible a través de una ley como la que ha propuesto CCOO. Dicha ley debe incorporar planes de movilidad urbana, en polígonos industriales y en empresas. También se deben desarrollar sistemas de intermodalidad y de pacificación del tráfico, así como políticas urbanísticas que no favorezcan la dispersión residencial, que induce a una mayor movilidad en las áreas metropolitanas.

España superó en 2005 a Francia en kilómetros de autovías y, recientemente, hemos superado a Alemania. Con el desarrollo de los planes de alta velocidad nos situaremos también en primera línea en este tipo de ferrocarril, pero en el resto de los servicios ferroviarios somos muy deficitarios y estamos por debajo de la media europea.

La construcción de autovías, además, no es muy intensiva en mano de obra, al realizarse predominantemente con maquinaria pesada. Para mitigar la pérdida de empleo que se está produciendo en el sector de la construcción CCOO propone, entre otras medidas, una adecuada orientación de la inversión pública para el desarrollo de planes de rehabilitación con criterios de eficiencia energética de viviendas y edificios públicos y privados. También debe haber palnes de inversión en la construcción de vivienda protegida y en las infraestructuras y edificios que se precisan para el desarrollo de la ley de dependencia, así como para los centros educativos y sanitarios.

Vía: Portal del Medio Ambiente / CCOO

Apr 09 2008

Un estudio muestra las consecuencias de una guerra nuclear regional. Las explosiones y los incendios crearían una serie de reacciones químicas en la atmósfera que causarían un agujero de dimensiones casi globales.

Una guerra nuclear entre Pakistán e India provocaría millones de muertos en la región. Pero los habitantes de la zona no serían los únicos afectados. Los autores de un estudio publicado esta semana en la revista PNAS afirman que las consecuencias de un enfrentamiento atómico regional se notarían en todo el planeta. Según los investigadores, dirigidos por científicos de la Universidad de Colorado en Boulder (EEUU), las explosiones y los incendios consiguientes provocarían una serie de reacciones químicas en la atmósfera que causarían un agujero en la capa de ozono de dimensiones casi globales.

Los científicos llegaron a estas conclusiones empleando modelos informáticos. Teniendo en cuenta los arsenales estimados de India y Pakistán, calcularon que unas 100 bombas de unos 15 kilotones (como la que explotó en Hiroshima) estallarían en las principales ciudades de los dos países. De las urbes en llamas, surgirían columnas de humo que elevarían hasta 80 kilómetros de altura en la estratosfera 5 millones de toneladas de materiales. Esta cortina de humo oscuro, con una enorme capacidad para absorber la radiación solar, elevaría la temperatura de la estratosfera y desencadenaría una serie de reacciones químicas, en particular, de óxidos de nitrógeno, que destruirían el ozono.

Los autores del estudio estiman que los niveles de destrucción de ozono llegarían al 20% en todo el globo; entre el 20% y el 45%, en latitudes medias, y entre un 50% y un 70%, en latitudes más septentrionales. Estas reducciones en los niveles de ozono se mantendrían durante cinco años y seguirían siendo sustanciales durante otros cinco años más.

Daños para la salud
La capa de ozono es un escudo frente a los rayos ultravioletas y su debilitamiento provocaría el aumento de enfermedades, como las cataratas o el cáncer de piel. Muchos otros seres vivos también se verían afectados, ya que habitualmente están adaptados a los niveles de radiación de sus hábitats. Cuando en 1987 se firmó el protocolo de Montreal para hacer frente al problema del agujero en la capa de ozono, se había detectado una pérdida de alrededor del 4%, una cifra muy inferior a la que provocaría una hecatombe nuclear, por local que fuese.

Esta simulación ofrece resultados aún más preocupantes que los elaborados en la década de 1980. En 1987, un estudio del National Research Council de EEUU estimó que la explosión de 6.500 megatones en todo el mundo provocaría una pérdida de ozono del 17% y calculó una recuperación mucho más rápida. Los autores concluyen que ninguna guerra atómica puede considerarse regional, debido al impacto ecológico global que tendría.

Vía: Publico.es

Apr 09 2008

Detectan en China un probable caso de transmisión entre personas.

Cada vez existen más argumentos que refuerzan la idea de una amenaza latente de una pandemia de gripe aviar entre humanos. La última evidencia, un estudio que concluye que la muerte de un hombre y su padre en Jiangsu (China), en diciembre de 2007, esconde probablemente un caso de transmisión entre personas de la cepa más letal del virus, la H5N1. La investigación, publicada en la revista The Lancet, revela que el contagio ocurrió en este caso “con toda probabilidad”, aunque no lo confirma al 100%. En cualquier caso, la transmisión fue limitada y ocasional.

Según los autores del trabajo, encabezados por el profesor Yu Wang, del Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades, “las características virales requeridas para un contagio sostenido entre personas siguen sin conocerse”, si bien los grupos de personas contagiadas, como el caso de la citada familia, “requieren una investigación urgente ante la posibilidad de que un cambio en la epidemiología de la cepa H5N1 pudiera indicar que el virus ha adquirido la habilidad de extenderse más fácilmente entre personas”.

Por su parte, el especialista Jeremy Farrar, del Hospital de Enfermedades Tropicales de Ho Chi Minh (Vietnam), opina que “en estas condiciones, si sigue habiendo brotes incontrolados de la enfermedad en la población aviar, la aparición de cepas adaptadas a las personas puede ser sólo cuestión de tiempo”.

Vía: Publico.es

Apr 06 2008

La ONG exige la dimisión del responsable del programa de conservación.

La organización ecologista WWF/Adena pidió ayer la cabeza del director del Programa de Conservación del Lince Ibérico, Miguel Ángel Simón, tras el hallazgo del cadáver de un lince radiomarcado y, teóricamente, controlado. Según la ONG, el ejemplar, un macho de dos años, murió de hambre, al quedarse atrapado en el interior de un cercado construido por la Junta de Andalucía -en el entorno de la laguna de Santa Olalla- para la introducción de individuos de Sierra Morena.

Para WWF/Adena, esta pérdida puede suponer un “revés enorme” para la población de linces en Doñana, ya que era, probablemente, el único macho presente en la Reserva Biológica y en la parte meridional del Parque Nacional.

A juicio del responsable de especies de WWF/Adena, Luis Suárez, la muerte del ejemplar se debió a “una cadena de despropósitos, en pleno corazón del Espacio Natural”. Según informaciones no oficiales manejadas por la ONG, el cadáver del lince presentaba signos evidentes de desnutrición y pudo morir hace más de una semana. A pesar de ser un ejemplar radiomarcado, bajo el control de los técnicos del Programa LIFE, el lince estuvo, según WWF/Adena, una semana encerrado sin agua ni alimento en el cercado y otra semana más muerto sin que nadie detectara nada extraño. “La responsabilidad principal es del equipo del programa LIFE, se impone un cambio en la dirección del proyecto”, sostiene Suárez.

Pronto para “elucubrar”

Según fuentes de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía, responsable del programa de conservación, es pronto para “elucubrar” sobre las causas de la muerte del ejemplar. Los resultados de la necropsia, realizada en el Centro de Análisis y Diagnósticos de Málaga, se harán públicos el próximo lunes. “WWF/Adena lleva años pidiendo la dimisión de Miguel Ángel Simón, es un clásico, pero ahora no tiene sentido, a falta de dos semanas para que se nombre un nuevo consejero de Medio Ambiente”, argumentan las mismas fuentes.

La anterior consejera, Fuensanta Coves, dejó su cargo el pasado miércoles, para presidir el Parlamento de Andalucía en esta legislatura. Hasta la formación del nuevo Gobierno andaluz, el titular de la Consejería de la Presidencia, Gaspar Zarrías, ha asumido las funciones de Medio Ambiente.

La Junta de Andalucía pide que se ponga en contexto la muerte del felino. “Es una auténtica lástima, pero acabamos de celebrar el nacimiento de ocho crías en Doñana”, recalcan. En la actualidad, hay medio centenar de linces en este territorio protegido.

A pesar del repunte de la población, WWF/Adena pide que el director del Espacio Natural de Doñana, Juan Carlos Rubio, asuma la gestión del lince ibérico en el paraje. El responsable de la oficina de la organización ecologista en Doñana, Juanjo Carmona, critica que haya fallos de este tipo en el Programa LIFE “que más dinero ha recibido en la historia de Europa”. El presupuesto del proyecto para la conservación y la reintroducción del lince en Andalucía, con vigencia hasta 2011, alcanza los 26 millones de euros.

“Si el cadáver de un ejemplar de lince ibérico puede estar una semana tirado en el campo con un radiocollar, es que el sistema no funciona o que los responsables del Programa, desde arriba hasta abajo, no funcionan”, denuncia Carmona. “Muy mal estamos si respondemos así a la ayuda de Europa”, se lamenta.

Vía: Publico.es

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